Era de mañana, el sol aún no salía y sonó la corneta en la base militar, los pocos soldados que estaban en condiciones de batalla se presentaron para formarse ante Knud, Vincent y Chantal. Héctor, Ricardo y Morihei estaban entre las filas pues no tenían un rango y sólo estaban ahí por circunstancias del destino. Llamaron a los sargentos para explicarles la misión. Ellos no debían cuestionar nada incluso si se les mandaba a morir en el campo de batalla sin razón aparente, su tarea era obedecer y nada más. Vincent explicó el plan de batalla:
-Es simple, marchar al encuentro con el demonio y tratar de exterminarlo a toda costa. Las reservas de municiones son bajas pero habrá que aprovechar cada una de ellas, no deben de utilizarlas como si lucharán una guerra para Norteamérica, ustedes encárguense de los demonios de más bajo rango. Yo trataré de ir con el escuadrón siete y ocho hacía el ojo del huracán, aplicaremos una táctica clásica pero muy efectiva, divide y vencerás. Trataremos de lidiar con el demonio que se encuentra en la cueva al noreste de su base- explicó Vincent hasta ser interrumpido.
- A veces me alegro de que los demonios no escojan fortalezas para esconderse- interrumpió Knud.
- Sea como sea, el general Isben y yo acompañaremos a los demás escuadrones y los guiaremos a la victoria sobre las olas de almas y daemon, seguramente con eso atacarán. Los escuadrones del uno al seis estarán bajo nuestras órdenes, espero un gran trabajo de ustedes pues la misión depende de ello, cada sargento es responsable de su pelotón y debe de guiar a sus hombres según la misión, espero que esto sirva para futuras referencias- dijo Chantal, mientras dibujaba en el mapa como es que debían de avanzar cada uno de los grupos.
-Sin duda caballeros, nuestra victoria significaría mucho para todas nuestras fuerzas pues le daríamos ánimos a nuestras tropas de seguir adelante y seguir luchando, la gloria esta próxima y si morimos lo haremos como hermanos- concluyó Chantal.
-Ahora vayan, expliquen la misión a sus hombres y estén listos para concluir esto, saldremos a las 730 horas- dijo el general Isben.
Los sargentos sólo saludaron y se retiraron para explicaron a sus hombres lo que ya habían escuchado de la boca de Vincent, Knud y Chantal.
-Parece ser que ha llegado el día Ricardo, volverás a ver a la cara a Ophiel- señaló Morihei.
-Así parece y estoy listo, he sido asignado al escuadrón que dirigirá Delacroix, que hermosa coincidencia...- respondió.
-¿No están nerviosos?, tal vez muramos en el intento...no sabemos que tan efectivas serán nuestras armas contra los demonios- dijo Héctor enfriando la situación.
-Algo, pero si tiene que pasar, pasará- aclaró Morihei acentuando aún más su origen oriental y sobre todo budista.
-Sí, creo que estoy nervioso, pero si muero al menos podré ver a Andrea de nuevo- respondió Ricardo.
Después de este pequeño diálogo los tres soldados se despidieron y partieron hacía sus respectivos pelotones.
-Es hora- dijo Chantal a un reservado Vincent.
Vincent sólo asintió y dejó su meditación para coger su arma, era una Raven personalizada, en un negro brillante y tenía dos iniciales que no pertenecían a él. Eran R y L en un hermoso grabado de diamante, con un pedazo de obsidiana colgando del mango.
-Es un arma un poco vieja para un élite ¿no lo crees?- dijo Chantal.
-No lo creo, aún funciona y aún puede destruir a lo que sea- dijo Vincent mientras salía de su refugio y se preparaba para partir.
El camino no era largo en realidad y no tenían que trasladarse a pie pues en la base había suficientes vehículos como para transportar el doble de los hombres en una sola vuelta. Knud aprovechó para hablar con Chantal.
-Y, ¿cómo es que una hermosura como tú terminó en esta batalla? Sería más seguro tomar refugio- declaró Knud mientras encendía otro puro con un fósforo de madera y le ofrecía uno a la bella mujer.
- Creo que por la misma razón por la cual estas cosas dejaron de llamarse habanos- dijo Chantal mientras negaba el puro ofrecido por Knud.
-¿A qué te refieres mujer?, ¿acaso tu ciudad natal era la capital de Cuba?- preguntó Knud.
-Así parece, no soy nada más que una antigua ciudadana de la ya desaparecida y libre Habana. Sin embargo en el momento en que fue destruida yo ya me encontraba muy lejos de ahí pues salí a buscar refugio en otra parte del mundo, pensando que los demonios jamás llegarían a Europa. Me establecí en Francia, aunque obviamente estaba muy equivocada acerca de los demonios, no tenía lugar a donde correr y cuando lo comprendí era muy tarde. Mi ciudad natal había sido destruida y los demonios empezaron a invadir toda América. Al principio me enteraba de esto sólo por rumores, pero al entrar a la Armada lo confirmé. Tal vez ese fue mi impulso para terminar en un lugar así, el dejar de ser una mujer débil y superar mi realidad. Superar el hecho de que hemos dejado de ser la especie dominante del planeta. Yo antes era una mujer de alta sociedad, me divertía, tenía muchos amoríos, me encantaba vivir apresuradamente, nada me importaba, ni siquiera porque podía observar la gran pobreza que existía en mi país, aún después de convertirse en un país libre de la dictadura. Simplemente era una mujer sin preocupaciones, que se dejaba llevar por las tendencias, los estereotipos y toda esa basura que era nuestro mundo. A veces no sé si de verdad merezcamos sobrevivir este infierno, a veces pienso que los demonios tienen derecho a exterminarnos pues nuestro mundo para el año 2466 ya era una farsa, una completa porquería; la cual antes era lo mejor para mí pues sólo conocía el lado bueno de ella, era una mujer hermosa, rica y que podía tener todo lo que quisiera con sólo decirlo. A veces pienso que en verdad lo merecemos. Sin embargo, después de este pensamiento, viene el que mi instinto, aquel instinto que tiene todo ser vivo por sobrevivir, aquél instinto que me dice que debo luchar, pues sino mi libertad será arrebatada de mis manos sin misericordia. Que debo ser fuerte ante todo, que debo salir adelante y vencer a los demonios. Pero sobre todo, y el pensamiento que más me invade es el que me dice que merezco ser libre. - concluyó Chantal, demasiado exaltada.
-Ya veo, sin embargo no sé porque me dices esto a mí que sólo llevo unos días de conocerte, parece que jamás le has dicho esto a nadie- dijo un sorprendido Knud a Chantal, tan sorprendido que el puro había caído de su boca al escuchar sus palabras.
-Eso es verdad, jamás se lo he dicho a nadie, sin embargo pensé que era bueno decirlo antes de ir a una batalla en la que puedo morir en el mismo instante en que comience, no podía morir sin confesarlo- dijo Chantal al mismo tiempo en que bajaba la cabeza.
Knud solamente dejó la mirada en una cabizbaja Chantal que parecía no tener nada más que decir.
Y era verdad, no tenía nada más que decir. Knud solamente estaba en el momento indicado en el lugar indicado para escuchar a una mujer que no tenía nada más que decir aunque Knud se quedó pensando si lo mismo le hubiese dicho a otra persona. Si tal vez él no hubiese preguntado, ¿se lo hubiese dicho de cualquier forma? Era algo muy complejo y Knud se quedó pensando el resto del camino en lo que había dicho la mujer que provenía de la ya desaparecida Habana mientras observaba la caja en donde estaban sus supuestos habanos.
Así pues pensó que acababa de entender lo que significaba la llegada de los demonios, no sólo significaba la extinción de su especie, no sólo significaba que él dejaría de existir, también significaba que todo lo que ha amado, querido y disfrutado también lo harían sino actuaba y luchaba para detener al enemigo. Perdería todo, así como lo había perdido Chantal.
Después de haber meditado todo ello, sólo pudo observar a través de la ventana el camino que recorría el vehículo que los llevaba hacía lo que podía ser su última batalla.
26.5.07
13.2.07
Capítulo 9: Reporte de Avances
Les dejo un capítulo cortísimo pero tenía que existir, pues explica como es que podemos deshacernos de los demonios. El siguiente será largo así que preparense jajaja.
Este es un reporte enviado a todos los oficiales de alto mando de la Armada Mundial, es estrictamente confidencial, el revelado del mismo sólo se puede hacer con las órdenes del General en Jefe.
Febrero 13 del año 2478. Luz del día. Los resultados de los más recientes experimentos han estado funcionando de una manera excepcional, parece que hemos encontrado la solución al problema de la inmortalidad de los demonios. Pensé que nos extinguiríamos antes de poder hallar una solución al hecho de que éstos eran inmortales, realmente ahora no hay nada que la ciencia no pueda matar. Sin embargo, creo que hemos hallado una respuesta a nuestra interrogante y es por eso que es que ahora me dirijo a ustedes en este comunicado. Aunque creo que es la primera vez que creamos un avance militar que no sea para matar a nuestra misma especie. Es preciso decir que aún este prototipo no ha sido probado en combate y tan sólo es una suposición de cómo es que tendría que funcionar. En el mejor de los casos, los llamados demonios desaparecerían y ahora sólo sería cuestión de acabar con ellos. El funcionamiento de la primer arma de antimateria, el modelo Raven, es una pistola de mano, funciona con municiones de antimateria de hidrógeno. Decidimos elegir el hidrógeno pues es abundante en nuestro planeta y las municiones serían económicas, aunque esto último no importa ya demasiado.
Su funcionamiento es simple, pues, en teoría todo lo que tiene vida o acción propia necesita energía y se ha demostrado que la energía son simples átomos vibrando con demasiada rapidez para que el ser humano pueda percibirla con sus cinco sentidos en capacidades normales. Al decir esto, tan sólo pudimos pensar en que si los demonios contaban con acción propia, al menos tenía que ser energía, es decir átomos de materia vibrando, y tan sólo revisamos la teoría del Big Bang que nos dice que al principio, todo era materia y antimateria y cuando chocaron formaron al universo. Después de esto podemos concluir que lo que hace que se destruyan los átomos y la forma de eliminar a los demonios sería bombardear la energía de la cual estaban hechos con antimateria y es por eso que hemos estado trabajando en un arma capaz de lograr este cometido. Sin embargo aún es una suposición, pues aunque se ha demostrado que los demonios en efecto generan calor y el calor proviene de la energía es la opción más viable para poder combatir la amenaza que ahora nos acecha, es una medida desesperada pero no hay tiempo de más pruebas y se nos ha autorizado su fabricación en masa y, en caso de funcionar, podremos ver la factibilidad de crear nuevo armamento de antimateria. Como ya he mencionado, no podemos dar una confianza total a está arma pues no hay en que probarla, pues la hemos probado en energía y funciona perfectamente pero jamás hemos tenido la oportunidad de experimentarla en demonios reales. La Raven está diseñada para poder cargar hasta 40 balas en un cartucho, debido a que se necesita una pequeña cantidad comparada con la pólvora utilizada en una bala común. Cada bala tiene en su interior una pequeña porción de antimateria que, de dar en el blanco, podría acabar con un demonio de raza Daemon (los más pequeños y débiles) pero como ya he dicho tan sólo es una suposición. La Raven puede disparar hasta tres balas al mismo tiempo, se puede usar el sensibilizador que sentirá que tanta fuerza se pone en el gatillo a la hora de disparar para poder lanzar el número de balas deseadas o se puede usar una configuración manual para que sea cual sea la fuerza implementada, el número de balas a utilizar siempre sea igual. Ésta tiene un diseño ergonómico para una mayor comodidad al sostenerla y cabe mencionar que puede ser modificada e implementada para tener mejores resultados, sin embargo no tiene capacidad para balas de pólvora comunes. Consideramos que está arma cambiará la guerra, si no lo hace para nuestro bien, al menos lo hará para resistir un poco más. Al fin ha llegado una pequeña esperanza a nuestra causa.
Nosotros resistiremos con orgullo, nosotros resistiremos siempre unidos y si es preciso, moriremos con fortaleza y como hermanos.
Anexo con éste reporte un esquema que nos muestra el funcionamiento del modelo Raven.
En. D. Matthew Walters
Encargado del Departamento de Antimateria
Secretaría de Defensa de Norteamérica
Encargado del Departamento de Antimateria
Secretaría de Defensa de Norteamérica
11.2.07
Lamento de inocencia
Lo maté, sí...era tan sólo un niño y, ¿todo para qué? Para salvar mi alma cobarde, que huye cada noche de la muerte, aún recuerdo cuando no tenía que hacerlo, sin embargo eso ya no importa, todo es parte de un pasado relativo el cual sé que existió pero, por alguna razón, hoy hace la diferencia.
Matar para vivir; es la primera regla de alguien que jamás volverá a ver el sol subir por las montañas mientras exista, de alguien que está condenado a vivir en eterna soledad, de alguien como yo...un vampiro. No todo es lo que los mortales piensan, no todo es simple y parece que la inmortalidad a veces nos hace más débiles, no sufrimos dolor físico, no envejecemos y mucho menos morimos; pero, por alguna razón, lo que los mortales llaman conciencia y sentimientos jamás se fueron. De hecho, incrementaron pues son los instintos básicos de todo ser vivo y, como todo lo que ocurre en la transformación, se agudiza y se vuelve más profundo. Créanlo o no después de transformarme en esta criatura que a veces he llegado a detestar al fin entendí ciertas cosas como las palabras que mi madre solía repetir constantemente... “Los sentimientos nos acompañan hasta la muerte, ¿crees que un viejo de 80 años no se siente solo, piensas que con la edad eso se desvanece?”. Sí, esas eran las palabras de mi madre, ahora tengo 217 años y, a pesar de siempre habérselo negado, por fin me doy cuenta que siempre tuvo razón, los sentimientos jamás nos dejan y mientras más queramos escapar de ellos siempre nos perseguirán y con más deseos de consumirnos y, a pesar de ello, no podemos existir mutuamente sin desafiarlos y que ellos nos sigan venciendo. No hay más que dejarlos ganar, pues al cuerpo se le vence, incluso a su envejecimiento y yo soy prueba de esa victoria sobre la muerte, natural al menos. ¿Pero qué soy yo? ¿Estoy muerto, estoy vivo?, ¿soy sólo un reflejo de mi vanidad y frivolidad?, pues a diferencia de muchas personas yo escogí este destino, pensé que al ser vampiro podría alejarme de todo a lo que temía, a la muerte, a envejecer, a perder mi belleza, a convertirme en un ser que nadie desea por el hecho de que es inútil, pero sobre todo a alejarme de algo imprescindible en la vida de todo ser mortal con conciencia...el amor, pero mi sorpresa más amarga y dulce a la vez es como el amor es lo único que juega un papel importante en mi miserable existencia. He tenido muchos amantes, a muchos les he matado, a otros tantos les he regalado la vida eterna y a otros les he tenido que abandonar debido a que ellos envejecían y yo no, cuál sería su impresión al ver que su amado aún era joven y en su piel se acomodaban arrugas cada vez más marcadas por el tiempo.
Veo el cadáver de éste niño, cada vez más frío, pues su corazón ha dejado de latir y ya no circula sangre por su cuerpo; y pienso en todo el futuro que él hubiese tenido por delante, es algo muy horrible matar a un hombre, tomas todo lo que tiene por delante y todo lo que alguna vez tuvo, es extraño que un predador como yo lo diga pero aún ahora sigo teniendo culpa por las vidas que he arrebatado de sus dueños, pero como pasar desapercibido a este pequeño, o sí, tenía un rostro angelical, bello, inocente, tierno como la más hermosa flor, sin duda su madre es hermosa y de rizos dorados como lo era el niño. Me recuerda a mi más preciada amante hasta el momento, a quien amé tanto que le di lo que a ningún otro he dado hasta ahora de nuevo. He conocido a hombres extraordinarios, fornidos, hermosos y dulces, a mujeres hermosas, de buen aspecto, damas en todo el aspecto de la palabra, pero nadie como Isabela. ¡Ah tan sólo mencionar su nombre hace que sienta que tenga de nuevo mi ahora inexistente alma! Sí, ella era soberbia, hermosa, dulce, inteligente, jamás acabaría de mencionar sus cualidades, sería preciso preguntarse ¿qué no tenía esta mujer?
Recuerdo la primera vez que la vi, una reunión de los señores y señoras más distinguidos de la Europa. La sede era en París, ¡qué excelente ciudad para encontrar a un amor!, en la mansión de la familia Delacroix. Asistí pues no tenía que hacer aquella noche de domingo, entré por la puerta principal, observe la decoración de la enorme mansión, me había dejado sorprendido el buen gusto de la familia anfitriona, empezando por el decorado de la casa, era simplemente exquisito el blanco del mármol del piso y el pasamanos dorado de las escaleras. Todo complementado con cuadros que representaban una Francia libre e inspirada por la Revolución Francesa. Estaba disfrutando del detalle hasta que ella pasó por mis ojos, sí era ella, Isabela. Mis ojos no creían lo que veían, era hermosa, de un cuerpo perfecto, piel blanca, rizos dorados, esbelta y de muy buen gusto. Me le acerqué y le saludé de la forma más cortés posible.
-Bonnes nuits Mademoiselle, mi nombre es Athos- le dije, pensando que era de origen francés.
-Bonnes nuits Monsieur, mi nombre es Isabela, soy española ¿de donde sois vos?- contestó ella.
-Inglaterra, preferiría hablar en español, es definitivamente mejor que mi francés- contesté inmediatamente.
-Sí, lo noté en su acento, es pésimo, supongo que es por aquello del odio que sembró la guerra de los cien años- dijo e hizo una mueca inmediatamente con la boca.
-Me lo imagino, increíble que mi nombre aparezca en una novela francesa- reí por un instante.
Isabela también río y dijo: “Ya me lo imagino, con la migración ya el nombre puede ser cualquiera, sin embargo no habrás venido a hablarme de tu nombre”
Isabela era prepotente, pero tal vez eso es lo que me atrajo de ella en un principio, su tono de burguesía, simplemente era estupendo, era una hembra en toda la extensión de la palabra.
-Creo que usted va demasiado al grano señorita Isabela, a mí tampoco me gusta perder mi tiempo- le dije y voltee a verla a los ojos con una mirada que la acechaba.
-No es que no me guste perderlo, pero igual discutir de esto no me dirá porque está aquí- respondió.
-Estoy aquí por usted, la vi y me dije, es raro ver a una señorita tan hermosa tan sola, le iré a hacer compañía- le dije
-¿Usted piensa que necesito de un hombre para poder sentirme segura de ser mujer?- me respondió.
-No, pero creo que una mujer necesita a un hombre que este a su lado- le respondí temeroso de que pudiera agredirme más.
-Ja, que ingenuidad la suya señor, sin embargo admiro su valor al acercarse a una perfecta desconocida de la cual no sabe nada- me respondió ella frotándose los dientes con la lengua y, por un instante, su ojos se tornaron color fuego o eso me pareció a mí. –Tiene usted un semblante hermoso, me gustan los de su tipo, valientes y pulcros por lo que puedo ver en su vestimenta- complementó.
Yo no sabía que decir, a cada instante me enamoraba más de ella, no podía más que mirar sus cabellos dorados y su piel tersa, con cada minuto que pasaba estaba seguro que quería saber cada vez más y más de ella, simplemente la amaba y no sabía muy bien porque.
-Creo que es de percepción aguda señorita, eso o le gusta suponer, pero ya que sabe tanto de mí, hábleme de usted, de su pasado, de cómo llego aquí- le dije.
-Hay dos cosas que jamás debe preguntarle a una mujer señor, una es su edad y la otra su pasado, además lo considero una falta de respeto- me dijo.
Yo estaba confundido, al principio me hablo con tanta confianza y ahora que preguntaba su pasado, era ruda y defensiva en sus comentarios, en medio de mi confusión solo se me ocurrió preguntar: “¿Le molesta si bebo?”. Mientras me servía whisky en un pequeño vaso.
-En absoluto, tome todo lo que quiera y salud- me dijo, aceptando la petición.
-¿No toma señorita?- le pregunté ofreciéndole la botella cortésmente.
-Lo hago pero no creo que aquí sirvan lo único que tomo- me respondió.
-Pero si aquí están los vinos más finos que pueda encontrar en todo el mundo- le dije.
-Lo sé, ese es el problema, lo que yo bebo es de las cosas más corrientes que pueda usted encontrar en el mundo- me dijo rechazando la botella.
-¿Y que podría ser aquello?- pregunté rápidamente.
-Si se lo dijera, no me creería, aunque creo que lo averiguará en un corto plazo- me dijo la fémina, con ojos soberbios que me miraban fijamente.
La conversación se alargó, perdí el control de mis tragos, estaba en el punto en el que podía recordar lo ocurrido, pero nada era del todo claro. Hablamos de mi vida, de que yo era un triste burgués sin compañía, quien sabe cuanto le haya dicho de mí. Lo último que recuerdo fue que dijo que quería que estuviésemos solos y me llevó a un cuarto de la mansión.
-No podía haber hecho esto de otra manera- me dijo Isabel cuando cerró la puerta.
Yo estaba ebrio, ¿qué importaba lo que hiciera ahora? Había cumplido mi cometido de estar a solas con Isabela y eso era lo importante, sin embargo algo más de lo que yo esperaba ocurrió.
Isabela comenzó a desarroparme y ella comenzó a hacer lo propio, era una escena de amor y pasión. Hubiese sido como cualquiera y empezó siendo como cualquiera, ella me besaba y yo no podía resistirme, estaba en el cielo. Su piel pálida y mi piel se juntaban, me acariciaba y me seguía besando.
Sus pechos eran tiernos, hermosos, suaves, simplemente me perdía en ellos. La deseaba y me gustaba pensar que ella me deseaba a mí. Nadie hablo, pero ella rompió el silencio:
-Eres hermoso, creo que eres perfecto para mi propósito- me dijo con una voz sensual mientras besaba mi oreja.
No pregunté nada y sólo quise terminar, pero ella no me dejó, sentí una fuerza sobrehumana que me detenía.
-Hoy te convertirás en una criatura de la noche, me has amado y yo te concederé la vida eterna a cambio de la tuya, serás mi presa, pero eres una presa especial pues a ti te daré ese don, me has hecho recordar lo que se sentía el amor humano y no huiste de mí, ahora relájate y aliméntame- me dijo Isabela.
No entendía lo que decía, pero tal vez resultó muy coherente para mí pues estaba borracho y sólo dejé hacer lo que quería. Abrió su boca y en una ilusión sus colmillos se tornaron grandes y se clavaron en mi cuello como dos agujas, yo traté de quitármela de encima, no sabía lo que hacía parecía un animal forcejeando por su vida.
Estaba borracho, desangrado y casi sin conciencia, solo escuchaba a Isabela decir: “Calma...calma, aún no has muerto”.
No sé como lo hizo pero corto su cuello y me dijo: “Bebe”. Yo bebí como un niño cuando es amamantado y está hambriento hasta que Isabela me aventó, yo sólo imploré más.
-Dame más, dame más, es exquisita- le dije con desesperación.
-No lo haré, de eso es lo que te hablaba, una bebida muy corriente pero demasiado vital, ahora sabes cual es tu maldición, a cambio de vida eterna tendrás que ir a acechar a inocentes y darles la muerte para poder vivir otra vez, para poder vivir cada noche como lo que ahora eres, una criatura que ha salido del mismo infierno y que se dejó tentar por una mujer hermosa como yo, ahora ve amado mío, ve y vaga por el mundo tratando de encontrar respuesta a tu ahora adquirida desgracia pues yo no te volveré a ver y si lo hago no me acercaré a ti, esa es mi condena por haberte convertido en esto y esa es la tuya por haberme amado- me dijo Isabela, al momento en que se fue.
Yo no hice más que pasar la noche fuera, tratando de encontrarla en vano.
Sin embargo, nunca olvidaré a mi único amor mortal, Isabela, aquella a la que le di lo que nunca más le podré dar a alguien más. Mi vida.
Matar para vivir; es la primera regla de alguien que jamás volverá a ver el sol subir por las montañas mientras exista, de alguien que está condenado a vivir en eterna soledad, de alguien como yo...un vampiro. No todo es lo que los mortales piensan, no todo es simple y parece que la inmortalidad a veces nos hace más débiles, no sufrimos dolor físico, no envejecemos y mucho menos morimos; pero, por alguna razón, lo que los mortales llaman conciencia y sentimientos jamás se fueron. De hecho, incrementaron pues son los instintos básicos de todo ser vivo y, como todo lo que ocurre en la transformación, se agudiza y se vuelve más profundo. Créanlo o no después de transformarme en esta criatura que a veces he llegado a detestar al fin entendí ciertas cosas como las palabras que mi madre solía repetir constantemente... “Los sentimientos nos acompañan hasta la muerte, ¿crees que un viejo de 80 años no se siente solo, piensas que con la edad eso se desvanece?”. Sí, esas eran las palabras de mi madre, ahora tengo 217 años y, a pesar de siempre habérselo negado, por fin me doy cuenta que siempre tuvo razón, los sentimientos jamás nos dejan y mientras más queramos escapar de ellos siempre nos perseguirán y con más deseos de consumirnos y, a pesar de ello, no podemos existir mutuamente sin desafiarlos y que ellos nos sigan venciendo. No hay más que dejarlos ganar, pues al cuerpo se le vence, incluso a su envejecimiento y yo soy prueba de esa victoria sobre la muerte, natural al menos. ¿Pero qué soy yo? ¿Estoy muerto, estoy vivo?, ¿soy sólo un reflejo de mi vanidad y frivolidad?, pues a diferencia de muchas personas yo escogí este destino, pensé que al ser vampiro podría alejarme de todo a lo que temía, a la muerte, a envejecer, a perder mi belleza, a convertirme en un ser que nadie desea por el hecho de que es inútil, pero sobre todo a alejarme de algo imprescindible en la vida de todo ser mortal con conciencia...el amor, pero mi sorpresa más amarga y dulce a la vez es como el amor es lo único que juega un papel importante en mi miserable existencia. He tenido muchos amantes, a muchos les he matado, a otros tantos les he regalado la vida eterna y a otros les he tenido que abandonar debido a que ellos envejecían y yo no, cuál sería su impresión al ver que su amado aún era joven y en su piel se acomodaban arrugas cada vez más marcadas por el tiempo.
Veo el cadáver de éste niño, cada vez más frío, pues su corazón ha dejado de latir y ya no circula sangre por su cuerpo; y pienso en todo el futuro que él hubiese tenido por delante, es algo muy horrible matar a un hombre, tomas todo lo que tiene por delante y todo lo que alguna vez tuvo, es extraño que un predador como yo lo diga pero aún ahora sigo teniendo culpa por las vidas que he arrebatado de sus dueños, pero como pasar desapercibido a este pequeño, o sí, tenía un rostro angelical, bello, inocente, tierno como la más hermosa flor, sin duda su madre es hermosa y de rizos dorados como lo era el niño. Me recuerda a mi más preciada amante hasta el momento, a quien amé tanto que le di lo que a ningún otro he dado hasta ahora de nuevo. He conocido a hombres extraordinarios, fornidos, hermosos y dulces, a mujeres hermosas, de buen aspecto, damas en todo el aspecto de la palabra, pero nadie como Isabela. ¡Ah tan sólo mencionar su nombre hace que sienta que tenga de nuevo mi ahora inexistente alma! Sí, ella era soberbia, hermosa, dulce, inteligente, jamás acabaría de mencionar sus cualidades, sería preciso preguntarse ¿qué no tenía esta mujer?
Recuerdo la primera vez que la vi, una reunión de los señores y señoras más distinguidos de la Europa. La sede era en París, ¡qué excelente ciudad para encontrar a un amor!, en la mansión de la familia Delacroix. Asistí pues no tenía que hacer aquella noche de domingo, entré por la puerta principal, observe la decoración de la enorme mansión, me había dejado sorprendido el buen gusto de la familia anfitriona, empezando por el decorado de la casa, era simplemente exquisito el blanco del mármol del piso y el pasamanos dorado de las escaleras. Todo complementado con cuadros que representaban una Francia libre e inspirada por la Revolución Francesa. Estaba disfrutando del detalle hasta que ella pasó por mis ojos, sí era ella, Isabela. Mis ojos no creían lo que veían, era hermosa, de un cuerpo perfecto, piel blanca, rizos dorados, esbelta y de muy buen gusto. Me le acerqué y le saludé de la forma más cortés posible.
-Bonnes nuits Mademoiselle, mi nombre es Athos- le dije, pensando que era de origen francés.
-Bonnes nuits Monsieur, mi nombre es Isabela, soy española ¿de donde sois vos?- contestó ella.
-Inglaterra, preferiría hablar en español, es definitivamente mejor que mi francés- contesté inmediatamente.
-Sí, lo noté en su acento, es pésimo, supongo que es por aquello del odio que sembró la guerra de los cien años- dijo e hizo una mueca inmediatamente con la boca.
-Me lo imagino, increíble que mi nombre aparezca en una novela francesa- reí por un instante.
Isabela también río y dijo: “Ya me lo imagino, con la migración ya el nombre puede ser cualquiera, sin embargo no habrás venido a hablarme de tu nombre”
Isabela era prepotente, pero tal vez eso es lo que me atrajo de ella en un principio, su tono de burguesía, simplemente era estupendo, era una hembra en toda la extensión de la palabra.
-Creo que usted va demasiado al grano señorita Isabela, a mí tampoco me gusta perder mi tiempo- le dije y voltee a verla a los ojos con una mirada que la acechaba.
-No es que no me guste perderlo, pero igual discutir de esto no me dirá porque está aquí- respondió.
-Estoy aquí por usted, la vi y me dije, es raro ver a una señorita tan hermosa tan sola, le iré a hacer compañía- le dije
-¿Usted piensa que necesito de un hombre para poder sentirme segura de ser mujer?- me respondió.
-No, pero creo que una mujer necesita a un hombre que este a su lado- le respondí temeroso de que pudiera agredirme más.
-Ja, que ingenuidad la suya señor, sin embargo admiro su valor al acercarse a una perfecta desconocida de la cual no sabe nada- me respondió ella frotándose los dientes con la lengua y, por un instante, su ojos se tornaron color fuego o eso me pareció a mí. –Tiene usted un semblante hermoso, me gustan los de su tipo, valientes y pulcros por lo que puedo ver en su vestimenta- complementó.
Yo no sabía que decir, a cada instante me enamoraba más de ella, no podía más que mirar sus cabellos dorados y su piel tersa, con cada minuto que pasaba estaba seguro que quería saber cada vez más y más de ella, simplemente la amaba y no sabía muy bien porque.
-Creo que es de percepción aguda señorita, eso o le gusta suponer, pero ya que sabe tanto de mí, hábleme de usted, de su pasado, de cómo llego aquí- le dije.
-Hay dos cosas que jamás debe preguntarle a una mujer señor, una es su edad y la otra su pasado, además lo considero una falta de respeto- me dijo.
Yo estaba confundido, al principio me hablo con tanta confianza y ahora que preguntaba su pasado, era ruda y defensiva en sus comentarios, en medio de mi confusión solo se me ocurrió preguntar: “¿Le molesta si bebo?”. Mientras me servía whisky en un pequeño vaso.
-En absoluto, tome todo lo que quiera y salud- me dijo, aceptando la petición.
-¿No toma señorita?- le pregunté ofreciéndole la botella cortésmente.
-Lo hago pero no creo que aquí sirvan lo único que tomo- me respondió.
-Pero si aquí están los vinos más finos que pueda encontrar en todo el mundo- le dije.
-Lo sé, ese es el problema, lo que yo bebo es de las cosas más corrientes que pueda usted encontrar en el mundo- me dijo rechazando la botella.
-¿Y que podría ser aquello?- pregunté rápidamente.
-Si se lo dijera, no me creería, aunque creo que lo averiguará en un corto plazo- me dijo la fémina, con ojos soberbios que me miraban fijamente.
La conversación se alargó, perdí el control de mis tragos, estaba en el punto en el que podía recordar lo ocurrido, pero nada era del todo claro. Hablamos de mi vida, de que yo era un triste burgués sin compañía, quien sabe cuanto le haya dicho de mí. Lo último que recuerdo fue que dijo que quería que estuviésemos solos y me llevó a un cuarto de la mansión.
-No podía haber hecho esto de otra manera- me dijo Isabel cuando cerró la puerta.
Yo estaba ebrio, ¿qué importaba lo que hiciera ahora? Había cumplido mi cometido de estar a solas con Isabela y eso era lo importante, sin embargo algo más de lo que yo esperaba ocurrió.
Isabela comenzó a desarroparme y ella comenzó a hacer lo propio, era una escena de amor y pasión. Hubiese sido como cualquiera y empezó siendo como cualquiera, ella me besaba y yo no podía resistirme, estaba en el cielo. Su piel pálida y mi piel se juntaban, me acariciaba y me seguía besando.
Sus pechos eran tiernos, hermosos, suaves, simplemente me perdía en ellos. La deseaba y me gustaba pensar que ella me deseaba a mí. Nadie hablo, pero ella rompió el silencio:
-Eres hermoso, creo que eres perfecto para mi propósito- me dijo con una voz sensual mientras besaba mi oreja.
No pregunté nada y sólo quise terminar, pero ella no me dejó, sentí una fuerza sobrehumana que me detenía.
-Hoy te convertirás en una criatura de la noche, me has amado y yo te concederé la vida eterna a cambio de la tuya, serás mi presa, pero eres una presa especial pues a ti te daré ese don, me has hecho recordar lo que se sentía el amor humano y no huiste de mí, ahora relájate y aliméntame- me dijo Isabela.
No entendía lo que decía, pero tal vez resultó muy coherente para mí pues estaba borracho y sólo dejé hacer lo que quería. Abrió su boca y en una ilusión sus colmillos se tornaron grandes y se clavaron en mi cuello como dos agujas, yo traté de quitármela de encima, no sabía lo que hacía parecía un animal forcejeando por su vida.
Estaba borracho, desangrado y casi sin conciencia, solo escuchaba a Isabela decir: “Calma...calma, aún no has muerto”.
No sé como lo hizo pero corto su cuello y me dijo: “Bebe”. Yo bebí como un niño cuando es amamantado y está hambriento hasta que Isabela me aventó, yo sólo imploré más.
-Dame más, dame más, es exquisita- le dije con desesperación.
-No lo haré, de eso es lo que te hablaba, una bebida muy corriente pero demasiado vital, ahora sabes cual es tu maldición, a cambio de vida eterna tendrás que ir a acechar a inocentes y darles la muerte para poder vivir otra vez, para poder vivir cada noche como lo que ahora eres, una criatura que ha salido del mismo infierno y que se dejó tentar por una mujer hermosa como yo, ahora ve amado mío, ve y vaga por el mundo tratando de encontrar respuesta a tu ahora adquirida desgracia pues yo no te volveré a ver y si lo hago no me acercaré a ti, esa es mi condena por haberte convertido en esto y esa es la tuya por haberme amado- me dijo Isabela, al momento en que se fue.
Yo no hice más que pasar la noche fuera, tratando de encontrarla en vano.
Sin embargo, nunca olvidaré a mi único amor mortal, Isabela, aquella a la que le di lo que nunca más le podré dar a alguien más. Mi vida.
6.2.07
Capítulo 8: Guerra
Para quienes esperaban un capítulo más largo aquí está, disfrutenlo.
El camino era largo, parecía no tener fin y por fin avistaron algo, era lo que parecía un campamento, primero Ricardo, Morihei y Héctor pensaron que era producto de su imaginación y pararon de caminar. Vincent y Chantal también pararon debido a que ellos se detuvieron viéndolos, aquellos tres tenían la cara de niños que van al parque de diversiones por primera vez. En realidad no habían visto humanos de no ser por el campamento militar. Vincent sólo dijo: “Hey, hay que seguir si quieren llegar allá” y siguió caminando.
Chantal lo siguió diciendo: “Vamos”
Morihei siguió el camino para preguntar a Vincent: “Señor, ¿eso es en verdad real?”
Vincent siguió caminando y tan sólo asintió con la cabeza.
-Entonces, ¿por qué se nos dijo que pelearíamos solos?, ¿por qué jamás tuvimos conocimiento de esto?, creo que tenemos derecho a saber este tipo de cosas- cuestionó Morihei a Vincent.
Vincent se detuvo, volteó y respondió: “Jamás les dijimos que no tendríamos refuerzos, además hay ciertos aspectos de la misión que no son tan importantes y si lo son, a veces es mejor que sólo nosotros lo sepamos”
Héctor rompió su silencio: “Señor, si hay tropas en este punto ¿por qué estamos aquí?, es decir ellos pudieron encargarse del demonio sin necesitar nuestra presencia”
-Te reconozco, eres el escritor del periódico, leía a diario tu columna, debo felicitarte era muy buena- respondió Vincent.
-Creo que eso no responde a su pregunta- dijo Ricardo por fin rompiendo el silencio que había guardado desde hace unas horas.
-Tranquilos novatos, es aquí cuando se nota su falta de experiencia. Éramos los únicos militares de alto rango en la base y ustedes la décima parte de las tropas que estaban en él. Es todo, fueron elegidos al azar, ustedes solo están aquí porque una computadora los escogió a diferencia de Chantal y de mi. Además esos hombres están enfermos, muertos de miedo y hambrientos, así que no se alegren demasiado, a veces en el aspecto militar éste tipo de tropas resultan más perjudiciales que útiles.- dijo Vincent para aumentar aún más la furia de Ricardo.
Ricardo lo alcanzó furioso y se puso delante de él y no lo dejó seguir con furia exclamó: “Señor, con todo respeto, los que están allá son vidas que valen igual que la suya y que la mía, no puedo creer como es que se atreve a decir que son un estorbo”
-Pues así parece ser, además tienes que aprender a tener la cabeza fría sobre todo muchacho- respondió Vincent alejando a Valenciano con su brazo para poder pasar.
-Habla como si jamás hubiese amado a nadie, ¿ha amado a alguien Vincent?- dijo Ricardo volteando a ver a Vincent.
Vincent volteó a verlo, sus ojos negros carentes de pupilas brillaron, se notaba que Ricardo había herido sus sentimientos, sin duda tenía que ver con su pasado y de la nada se le echó encima derribándolo con una fuerza descomunal, inhumana.
En el suelo y con una mano en la cara le dijo en una voz demoníaca: “Jamás vuelvas a decir eso, nunca lo menciones”
Ricardo estaba muerto de miedo pidiendo perdón como lo haría quien pidiera perdón a Dios antes de ir al infierno.
Chantal intervino: “¡Vincent déjalo en paz!, él no tiene la culpa además necesitamos su ayuda, la de él y la de todos los que aún tengan el valor de tomar un arma para confrontar a los demonios”
Héctor intervino: “Creo que lo que dice ella es verdad, déjelo en paz y ahorre energías”
Vincent vio a Chantal, sus ojos irradiaban fuego y de repente ese fuego desapareció, Delacroix no dijo palabra y simplemente le quitó la mano de encima, se puso de pie y decidió seguir su camino.
-Andando- dijo Chantal a los tres cabos que la acompañaban y haciendo un gesto de ánimo.
Morihei y Héctor ayudaron a Ricardo a levantarse y aunque éste se veía molesto no dijo palabra y continuó.
Al fin llegaron a la base, todo estaba en orden excepto, claro, por los miles de enfermos que eran muchos menos que los cadáveres que adornaban la base humana. A recibirlos estaba un hombre de aspecto rudo, alto, fornido de barba larga, pelirrojo, sin embargo lo que más lo distinguía era una cicatriz que le impedía abrir el ojo derecho, una raya vertical a través de él. Sin duda era de la parte alta de Europa del Este.
-Bienvenidos al infierno, sin embargo esperábamos un poco más de refuerzos- dijo el nórdico.
-Somos todo lo que necesitan- respondió Delacroix - sin embargo de donde provengo la gente suele presentarse antes de hacer comentario alguno, mi nombre es Vincent Delacroix, soldado élite de la Armada Mundial.
-Mi nombre es Knud Isben, soy General de División designado por la Armada Mundial, estoy a cargo aquí, no es nada personal pero a pesar de su rango mis hombres son mis hombres y sólo me obedecerán a mí, ¿entiende?. Debe de entender, después de esto mis modales simplemente parecen desaparecer pues hay que actuar como animales si queremos sobrevivir en esto a lo que ahora llamamos mundo, parece que el Ragnarök en verdad era como dijeron que sería- respondió el hombre pelirrojo.
-¿Ragnarök?, entonces usted debe ser de...-dijo Héctor
-Noruega y ¿tú eres?- dijo el Knud antes de que el joven escritor pudiese terminar la frase.
-Héctor Azagra, de lo que solían llamar la Unión Latinoamericana de Naciones, más específicamente de lo que antes conocían como la República de Uruguay- respondió el cabo con mucha energía.
-Después habrá tiempo de presentaciones, ¿cuál es el estado de su base?- interrumpió Delacroix.
-Me parecería más adecuado hablar de esto en un lugar más seguro, así tendremos un pretexto para disfrutar de un buen plato de comida y una cerveza- ofreció el nórdico.
Así que pasaron al búnker; Héctor, Ricardo y Morihei tuvieron que esperar afuera mientras Chantal y Vincent charlaban con Knud.
Había muchos soldados a las afueras del búnker, sin embargo ninguno mostró interés por hacer plática a los recién llegados, parecían no confiar en nadie pues su cara delataba y su actitud lo confirmaba. En toda la base pareciera que Knud era la persona más gentil y eso era hablar bastante.
Sin embargo, Héctor tan sólo se dedicó a dibujar otro paisaje con sus carbones y lápices, en ese momento no importaba nada más para él.
Morihei cogió un tronco lo suficientemente grande para poder esculpir algo con él, así que sacó su navaja y se puso a dar forma al deforme pero buen tronco de madera.
Ricardo parecía estar ahora calmado, se sentó junto a Morihei y trato de hacerle la plática:
-Perdona lo que paso en el avión, es que simplemente no pude controlarme, estaba eufórico y ansioso de venganza; pero dime ¿qué es lo que tallas en ese tronco horrible?
-No te preocupes, debiste de haber tenido tus razones para hacerlo y este tronco horrible es el principio de algo bello; tal vez un crisantemo, la flor de nacional de mi país, una rosa, la conquistadora de toda mujer o un girasol que estrecha lazos de amistad. La verdad no lo sé, pero será una flor que me haga feliz al momento de elaborarla y de volverla a mirar. En realidad no es la flor en sí, sino lo que me hace sentir cuando la veo y creo que eso es lo más importante, si quieres puedo enseñarte a esculpir algo, así tendremos en que entretenernos mientras el jefe habla con el nórdico, ¿qué dices?- respondió Morihei, a la vez que veía a Ricardo y le daba un tronco para comenzar a esculpir.
Ricardo no pudo negarse y cogió el tronco y saco su cuchillo bowie para comenzar las clases. Héctor observó la escena por un instante y siguió dibujando el paisaje que había imaginado.
Mientras tanto Chantal, Knud y Vincent discutían dentro del búnker el estatus de la base y el siguiente paso en la misión.
-¿Algo de tomar o comer?- preguntó Knud a sus invitados.
-Agua estaría bien- respondió Chantal.
-Ya lo creo, una mujer debe cuidar su figura y más una mujer tan bien formada como usted, ¿algo para usted Vincent?- dijo el nórdico.
-Creo que no deberías de hablarle así a Chantal, es tu superior y aparte es una dama; de cualquier manera ya he comprobado que tú no eres un caballero pero un vaso con whisky estaría bien- dijo Vincent a Knud.
-Increíble, un francés tomando whisky, ¿qué sigue?- dijo sorprendido Isben.
-En realidad no, inglés, sé que suena extraño pero así es, de francés sólo tengo el apellido lo demás siempre ha sido inglés. Sin embargo, dejemos de divagar y dime, ¿cuál es el estado de la misión y el de tu base?- concluyó el inglés.
-Diezmada totalmente como usted ya ha podido observar; en realidad quedan pocos hombres, un décimo de los que tenía originalmente. ¡Mierda! Ni siquiera supimos si algo nos tocó; en cuánto a nuestra misión, originalmente era capturar a un hombre; un empresario poderoso de está zona. Eso fue hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdo su nombre; al parecer tenía vínculos con los demonios y era nuestro deber interrogarlo, pero fuimos diezmados. A comparación de los demonios, los hombres se matan unos a otros, los demonios serán pura maldad pero siempre luchan unidos, tal vez ese es nuestro punto débil. Como mencioné, fuimos diezmados en una batalla sin precedentes, en tres días nuestra base importaba poco menos que un comino y el sabor en nuestras bocas fue el mismo que el de una cerveza caliente por la garganta...-
-Qué analogía...-interrumpió Vincent.
-Como sea, fuimos exterminados y al final pudimos ver a uno de los guardianes del infierno, lo sé porque era diferente a los demás demonios, mi pregunta era ¿por qué un guardián del infierno aparecería después de que la base fue diezmada? Es una pregunta que tal vez jamás pueda resolver- concluyó el nórdico.
Vincent se quedó pensativo mientras Chantal seguía charlando con Isben, trataron lo que ahora harían para parar a Ophiel.
-El demonio del que hablas es Ophiel y, en efecto, es uno de los Seis Guardianes del Infierno. Desconozco la capacidad de su poder pero supongo que es demasiado para ser un Guardián, aún no sabemos si nuestras armas de antimateria funcionarán, espero que lo hagan pues son nuestra única esperanza. Sin embargo sugiero un ataque masivo, pues de otra manera no tenemos posibilidades de ganar. ¿Cuántos hombres tiene bajo su mando?- preguntó Chantal, bebiendo un poco del agua que le habían proporcionado.
-Aproximadamente 500 hombres y aún así no creo que sean suficientes- dijo el nórdico.
Vincent reaccionó inmediatamente y respondió: “Lo serán, nos las arreglaremos para que lo sean, prepare a sus hombres, dígales que duerman bien mañana en la mañana iremos en busca del tal Ophiel”.
El camino era largo, parecía no tener fin y por fin avistaron algo, era lo que parecía un campamento, primero Ricardo, Morihei y Héctor pensaron que era producto de su imaginación y pararon de caminar. Vincent y Chantal también pararon debido a que ellos se detuvieron viéndolos, aquellos tres tenían la cara de niños que van al parque de diversiones por primera vez. En realidad no habían visto humanos de no ser por el campamento militar. Vincent sólo dijo: “Hey, hay que seguir si quieren llegar allá” y siguió caminando.
Chantal lo siguió diciendo: “Vamos”
Morihei siguió el camino para preguntar a Vincent: “Señor, ¿eso es en verdad real?”
Vincent siguió caminando y tan sólo asintió con la cabeza.
-Entonces, ¿por qué se nos dijo que pelearíamos solos?, ¿por qué jamás tuvimos conocimiento de esto?, creo que tenemos derecho a saber este tipo de cosas- cuestionó Morihei a Vincent.
Vincent se detuvo, volteó y respondió: “Jamás les dijimos que no tendríamos refuerzos, además hay ciertos aspectos de la misión que no son tan importantes y si lo son, a veces es mejor que sólo nosotros lo sepamos”
Héctor rompió su silencio: “Señor, si hay tropas en este punto ¿por qué estamos aquí?, es decir ellos pudieron encargarse del demonio sin necesitar nuestra presencia”
-Te reconozco, eres el escritor del periódico, leía a diario tu columna, debo felicitarte era muy buena- respondió Vincent.
-Creo que eso no responde a su pregunta- dijo Ricardo por fin rompiendo el silencio que había guardado desde hace unas horas.
-Tranquilos novatos, es aquí cuando se nota su falta de experiencia. Éramos los únicos militares de alto rango en la base y ustedes la décima parte de las tropas que estaban en él. Es todo, fueron elegidos al azar, ustedes solo están aquí porque una computadora los escogió a diferencia de Chantal y de mi. Además esos hombres están enfermos, muertos de miedo y hambrientos, así que no se alegren demasiado, a veces en el aspecto militar éste tipo de tropas resultan más perjudiciales que útiles.- dijo Vincent para aumentar aún más la furia de Ricardo.
Ricardo lo alcanzó furioso y se puso delante de él y no lo dejó seguir con furia exclamó: “Señor, con todo respeto, los que están allá son vidas que valen igual que la suya y que la mía, no puedo creer como es que se atreve a decir que son un estorbo”
-Pues así parece ser, además tienes que aprender a tener la cabeza fría sobre todo muchacho- respondió Vincent alejando a Valenciano con su brazo para poder pasar.
-Habla como si jamás hubiese amado a nadie, ¿ha amado a alguien Vincent?- dijo Ricardo volteando a ver a Vincent.
Vincent volteó a verlo, sus ojos negros carentes de pupilas brillaron, se notaba que Ricardo había herido sus sentimientos, sin duda tenía que ver con su pasado y de la nada se le echó encima derribándolo con una fuerza descomunal, inhumana.
En el suelo y con una mano en la cara le dijo en una voz demoníaca: “Jamás vuelvas a decir eso, nunca lo menciones”
Ricardo estaba muerto de miedo pidiendo perdón como lo haría quien pidiera perdón a Dios antes de ir al infierno.
Chantal intervino: “¡Vincent déjalo en paz!, él no tiene la culpa además necesitamos su ayuda, la de él y la de todos los que aún tengan el valor de tomar un arma para confrontar a los demonios”
Héctor intervino: “Creo que lo que dice ella es verdad, déjelo en paz y ahorre energías”
Vincent vio a Chantal, sus ojos irradiaban fuego y de repente ese fuego desapareció, Delacroix no dijo palabra y simplemente le quitó la mano de encima, se puso de pie y decidió seguir su camino.
-Andando- dijo Chantal a los tres cabos que la acompañaban y haciendo un gesto de ánimo.
Morihei y Héctor ayudaron a Ricardo a levantarse y aunque éste se veía molesto no dijo palabra y continuó.
Al fin llegaron a la base, todo estaba en orden excepto, claro, por los miles de enfermos que eran muchos menos que los cadáveres que adornaban la base humana. A recibirlos estaba un hombre de aspecto rudo, alto, fornido de barba larga, pelirrojo, sin embargo lo que más lo distinguía era una cicatriz que le impedía abrir el ojo derecho, una raya vertical a través de él. Sin duda era de la parte alta de Europa del Este.
-Bienvenidos al infierno, sin embargo esperábamos un poco más de refuerzos- dijo el nórdico.
-Somos todo lo que necesitan- respondió Delacroix - sin embargo de donde provengo la gente suele presentarse antes de hacer comentario alguno, mi nombre es Vincent Delacroix, soldado élite de la Armada Mundial.
-Mi nombre es Knud Isben, soy General de División designado por la Armada Mundial, estoy a cargo aquí, no es nada personal pero a pesar de su rango mis hombres son mis hombres y sólo me obedecerán a mí, ¿entiende?. Debe de entender, después de esto mis modales simplemente parecen desaparecer pues hay que actuar como animales si queremos sobrevivir en esto a lo que ahora llamamos mundo, parece que el Ragnarök en verdad era como dijeron que sería- respondió el hombre pelirrojo.
-¿Ragnarök?, entonces usted debe ser de...-dijo Héctor
-Noruega y ¿tú eres?- dijo el Knud antes de que el joven escritor pudiese terminar la frase.
-Héctor Azagra, de lo que solían llamar la Unión Latinoamericana de Naciones, más específicamente de lo que antes conocían como la República de Uruguay- respondió el cabo con mucha energía.
-Después habrá tiempo de presentaciones, ¿cuál es el estado de su base?- interrumpió Delacroix.
-Me parecería más adecuado hablar de esto en un lugar más seguro, así tendremos un pretexto para disfrutar de un buen plato de comida y una cerveza- ofreció el nórdico.
Así que pasaron al búnker; Héctor, Ricardo y Morihei tuvieron que esperar afuera mientras Chantal y Vincent charlaban con Knud.
Había muchos soldados a las afueras del búnker, sin embargo ninguno mostró interés por hacer plática a los recién llegados, parecían no confiar en nadie pues su cara delataba y su actitud lo confirmaba. En toda la base pareciera que Knud era la persona más gentil y eso era hablar bastante.
Sin embargo, Héctor tan sólo se dedicó a dibujar otro paisaje con sus carbones y lápices, en ese momento no importaba nada más para él.
Morihei cogió un tronco lo suficientemente grande para poder esculpir algo con él, así que sacó su navaja y se puso a dar forma al deforme pero buen tronco de madera.
Ricardo parecía estar ahora calmado, se sentó junto a Morihei y trato de hacerle la plática:
-Perdona lo que paso en el avión, es que simplemente no pude controlarme, estaba eufórico y ansioso de venganza; pero dime ¿qué es lo que tallas en ese tronco horrible?
-No te preocupes, debiste de haber tenido tus razones para hacerlo y este tronco horrible es el principio de algo bello; tal vez un crisantemo, la flor de nacional de mi país, una rosa, la conquistadora de toda mujer o un girasol que estrecha lazos de amistad. La verdad no lo sé, pero será una flor que me haga feliz al momento de elaborarla y de volverla a mirar. En realidad no es la flor en sí, sino lo que me hace sentir cuando la veo y creo que eso es lo más importante, si quieres puedo enseñarte a esculpir algo, así tendremos en que entretenernos mientras el jefe habla con el nórdico, ¿qué dices?- respondió Morihei, a la vez que veía a Ricardo y le daba un tronco para comenzar a esculpir.
Ricardo no pudo negarse y cogió el tronco y saco su cuchillo bowie para comenzar las clases. Héctor observó la escena por un instante y siguió dibujando el paisaje que había imaginado.
Mientras tanto Chantal, Knud y Vincent discutían dentro del búnker el estatus de la base y el siguiente paso en la misión.
-¿Algo de tomar o comer?- preguntó Knud a sus invitados.
-Agua estaría bien- respondió Chantal.
-Ya lo creo, una mujer debe cuidar su figura y más una mujer tan bien formada como usted, ¿algo para usted Vincent?- dijo el nórdico.
-Creo que no deberías de hablarle así a Chantal, es tu superior y aparte es una dama; de cualquier manera ya he comprobado que tú no eres un caballero pero un vaso con whisky estaría bien- dijo Vincent a Knud.
-Increíble, un francés tomando whisky, ¿qué sigue?- dijo sorprendido Isben.
-En realidad no, inglés, sé que suena extraño pero así es, de francés sólo tengo el apellido lo demás siempre ha sido inglés. Sin embargo, dejemos de divagar y dime, ¿cuál es el estado de la misión y el de tu base?- concluyó el inglés.
-Diezmada totalmente como usted ya ha podido observar; en realidad quedan pocos hombres, un décimo de los que tenía originalmente. ¡Mierda! Ni siquiera supimos si algo nos tocó; en cuánto a nuestra misión, originalmente era capturar a un hombre; un empresario poderoso de está zona. Eso fue hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdo su nombre; al parecer tenía vínculos con los demonios y era nuestro deber interrogarlo, pero fuimos diezmados. A comparación de los demonios, los hombres se matan unos a otros, los demonios serán pura maldad pero siempre luchan unidos, tal vez ese es nuestro punto débil. Como mencioné, fuimos diezmados en una batalla sin precedentes, en tres días nuestra base importaba poco menos que un comino y el sabor en nuestras bocas fue el mismo que el de una cerveza caliente por la garganta...-
-Qué analogía...-interrumpió Vincent.
-Como sea, fuimos exterminados y al final pudimos ver a uno de los guardianes del infierno, lo sé porque era diferente a los demás demonios, mi pregunta era ¿por qué un guardián del infierno aparecería después de que la base fue diezmada? Es una pregunta que tal vez jamás pueda resolver- concluyó el nórdico.
Vincent se quedó pensativo mientras Chantal seguía charlando con Isben, trataron lo que ahora harían para parar a Ophiel.
-El demonio del que hablas es Ophiel y, en efecto, es uno de los Seis Guardianes del Infierno. Desconozco la capacidad de su poder pero supongo que es demasiado para ser un Guardián, aún no sabemos si nuestras armas de antimateria funcionarán, espero que lo hagan pues son nuestra única esperanza. Sin embargo sugiero un ataque masivo, pues de otra manera no tenemos posibilidades de ganar. ¿Cuántos hombres tiene bajo su mando?- preguntó Chantal, bebiendo un poco del agua que le habían proporcionado.
-Aproximadamente 500 hombres y aún así no creo que sean suficientes- dijo el nórdico.
Vincent reaccionó inmediatamente y respondió: “Lo serán, nos las arreglaremos para que lo sean, prepare a sus hombres, dígales que duerman bien mañana en la mañana iremos en busca del tal Ophiel”.
14.12.06
El Rincón del Indio
Como ya todos tienen blog y es mi deber anunciar los nuevos. Aquí está el Rincón del Indio de Luigi Hernández...disfruténlo. http://elrincondelindio.blogspot.com
Rodrigo.
Rodrigo.
11.12.06
Problema resuelto y búsqueda Google
El problema del audio está resuelto, sino quieres escuchar la canción de fondo hay un controlador a la derecha.
Ya no tienes que pasar de una página a otra para buscar en Google. A la derecha cuentas con un buscador Google tanto en mi sitio como en la red.
Rodrigo.
Ya no tienes que pasar de una página a otra para buscar en Google. A la derecha cuentas con un buscador Google tanto en mi sitio como en la red.
Rodrigo.
10.12.06
Capítulo 7: Morihei
Decidí republicar este capítulo ya que el oriental contaba su historia en el siguiente pero creo que quedaba mejor en este así que aquí está.
El viaje parecía aburrido, Ricardo no encontraba mucho con que divertirse, en realidad no era alguien que se caracterizase por hablar demasiado. Ricardo era un soñador, un empresario frustrado; era brillante pero le faltaba carisma, jamás pudo triunfar con los intentos en balde para obtener éxito y establecerse dentro de la clase alta. En realidad, había nacido en una población humilde y deseaba salir de su realidad lo más pronto posible, sin embargo así como hay quienes cumplen sus sueños, también hay quienes fallan al intentarlo. En el camino conoció a Andrea Beita, su amada y a quien perdió a manos del demonio Ophiel y es por eso que decidió unirse al ejército. Nunca tuvo experiencia en combate, pero sus deseos de triunfar son los deseos que debería tener todo aquél que se une a las fuerzas.
Héctor no hacía nada más que mirar el paisaje y dibujarlo en un cuadernillo que siempre llevaba consigo. Antes de que el conflicto ocurriera se ganaba la vida como escritor, pero lo gustaba dibujar, era una de sus actividades preferidas. Tenía una columna en un diario y daba clases en una universidad prestigiosa. Estaba felizmente casado hasta que la catástrofe llegó. Una persona culta y con capacidades enormes que ahora había tenido que cambiar de rol drásticamente y convertirse en un guerrillero más. En una esperanza de la humanidad. Él creía en la humanidad, creía que tenía futuro y al presentarse un conflicto de tal magnitud lo único que le quedaba por hacer era convertirse en militar. No sabía nada de combate pero con el tiempo se fue haciendo más fuerte. Dejó aquella flacidez de su cuerpo para transformarla en músculo. En verdad se ha unido para luchar y llevar a los humanos a la victoria.
El tercer acompañante se quedó mirando fijamente los dibujos de Héctor, así fue por un rato hasta que decidió romper el hielo.
-¿Dibujante, señor?- decía articulando rápidamente las palabras.
-No, en realidad sólo es un pasatiempo, a mi esposa le encantaban estos paisajes ¿sabe?- respondió Héctor terminando de dibujar la montaña que se podía ver a lo lejos. Después éste afirmó: “Por el acento y las facciones de su cara diría que es oriental”
-Hai, de la Tierra del Sol Naciente, Okinawa para ser exacto- dijo el oriental.
- Buen lugar para nacer, he estado ahí varias veces; por cierto mis modales son pésimos mi nombre es Héctor Azagra, escritor- dijo Héctor dejando el cuadernillo de dibujo y dando la mano a su acompañante.
-Morihei Funaki, hace mucho que no tengo trabajo, pero jamás había conocido a un escritor- respondió Morihei a Héctor dejando su arma y dándole la mano a Héctor. -¿Y usted señor es?...- preguntó Morihei dirigiéndose a Ricardo queriéndolo incluir en la conversación.
-Ricardo Valenciano- respondió Ricardo viendo hacia la ventana pensativo.
-¿No es un gran hablador verdad señor?- preguntó Morihei al pensativo
- No me malentienda, es sólo que el futuro encuentro me mantiene ocupado y no quiero pensar en nada más- respondió Ricardo con la vista aún enfocada a la ventana.-Además Héctor es una buena persona y muy culto tiene a un buen compañero de conversación., tal vez puede hablar con él del diario que tiene en posesión- dijo Ricardo pretendiendo no responder a un comentario más y con la vista fija en la ventana.
Morihei preguntó a Héctor por el diario que había mencionado Ricardo, era el mismo diario que había leído, sobre el chico que tenía una novia en Europa, su conversación fue amena y logró distraerlos durante el viaje.
La nave aterrizó sin problemas, aún había que recorrer camino a pie debido a que sino lo hacían revelarían su posición. Vincent se notaba como siempre silencioso, ni una palabra salía de él y tan sólo acercársele podría ser atemorizante. Nadie sabía su pasado y, en ese momento, era mejor no saberlo. Chantal aprovechaba la tecnología que le permitía escuchar su música favorita salida de la parte inferior de su rifle de asalto. Ricardo seguía silencioso, se le notaba preocupado, tal vez era la dificultad de reaccionar en ese momento, tal vez era el trauma de enfrentar a un demonio poderoso por primera vez, tal vez no era nada. Héctor y Morihei seguían hablando, hasta que a Héctor se le ocurrió decir: Por cierto jamás pregunté si habías sufrido de los primeros ataques de los demonios...
Morihei suspiró y por un momento no respondió a la pregunta.
Héctor intervino en ese momento diciendo: “Perdón, creo que fui demasiado informal”
Morihei lo miró y dijo: “No, está bien es sólo que es un poco difícil recordar aquello, cuando hablaban de este acontecimiento en las noticias pensé que tan sólo era una broma del canal o algo así pues ahora cualquiera puede hacer efectos especiales, sin embargo días después se acercaban a Okinawa. En ese entonces ya no era broma, los vi con mis propios ojos; reían y se burlaban de todos nosotros. No comprendía su lenguaje pues hablaban en un dialecto muy extraño, pocos fuimos los que sobrevivimos y escuchábamos como en tan sólo días aprendieron nuestro lenguaje con tal sólo escuchar a los prisioneros; creo que sólo de eso les servían pues los eliminaron inmediatamente después de amaestrar nuestra lengua en realidad no sé de que les sirvió esto último pero sé que tuvo alguna utilidad para tomar el mundo tan rápidamente...”
-Avisar que todo estaba bajo control- interrumpió Héctor
-¿Perdón?- dijo Morihei
-Sí, en ese entonces la única vía de acceso era una isla, tu natal Japón así las demás defensas bajarían la guardia un poco ya que era bien sabido que los demonios no hablaban en tu idioma y que desconocían la tecnología humana- dijo Héctor
-Tal vez tengas razón, el punto es que lo aprendieron, después fue fácil tomar la isla, no había ninguna resistencia en ella, terminaron con Okinawa, Tokio, Nagasaki, mi nación estaba en ruinas, estaba desesperado seguía pensando que una esperanza llegaría, todo fue tan rápido y a la vez tan lento...fue lo peor que habíamos sufrido desde la bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, no te desearía una vivencia de ese tipo, ni a ti ni a mis enemigos- dijo Morihei, en su cara se veía la angustia y la desesperación que los recuerdos le hacían sufrir.
-Sí, lo sé es duro, pero no te preocupes lo lograremos, será difícil pero llegaremos al fondo de todo esto- dijo Héctor y continuó: “Aunque de cualquier manera, ¿cómo saliste de ahí?”
-Suerte supongo, los demonios tenían vigiladas todas las playas pero logramos burlarlos en una pequeña embarcación, era eso o quedarnos ahí y morir de todos modos, así que optamos por vivir y recogimos toda la comida que pudimos y nos embarcamos hacía el este, hacía América y creo que fue una decisión acertada pues aquí estoy vivo aunque no sé por cuanto tiempo- respondió Morihei siguiendo el camino hacía donde los guiaban Vincent y Chantal.
El viaje parecía aburrido, Ricardo no encontraba mucho con que divertirse, en realidad no era alguien que se caracterizase por hablar demasiado. Ricardo era un soñador, un empresario frustrado; era brillante pero le faltaba carisma, jamás pudo triunfar con los intentos en balde para obtener éxito y establecerse dentro de la clase alta. En realidad, había nacido en una población humilde y deseaba salir de su realidad lo más pronto posible, sin embargo así como hay quienes cumplen sus sueños, también hay quienes fallan al intentarlo. En el camino conoció a Andrea Beita, su amada y a quien perdió a manos del demonio Ophiel y es por eso que decidió unirse al ejército. Nunca tuvo experiencia en combate, pero sus deseos de triunfar son los deseos que debería tener todo aquél que se une a las fuerzas.
Héctor no hacía nada más que mirar el paisaje y dibujarlo en un cuadernillo que siempre llevaba consigo. Antes de que el conflicto ocurriera se ganaba la vida como escritor, pero lo gustaba dibujar, era una de sus actividades preferidas. Tenía una columna en un diario y daba clases en una universidad prestigiosa. Estaba felizmente casado hasta que la catástrofe llegó. Una persona culta y con capacidades enormes que ahora había tenido que cambiar de rol drásticamente y convertirse en un guerrillero más. En una esperanza de la humanidad. Él creía en la humanidad, creía que tenía futuro y al presentarse un conflicto de tal magnitud lo único que le quedaba por hacer era convertirse en militar. No sabía nada de combate pero con el tiempo se fue haciendo más fuerte. Dejó aquella flacidez de su cuerpo para transformarla en músculo. En verdad se ha unido para luchar y llevar a los humanos a la victoria.
El tercer acompañante se quedó mirando fijamente los dibujos de Héctor, así fue por un rato hasta que decidió romper el hielo.
-¿Dibujante, señor?- decía articulando rápidamente las palabras.
-No, en realidad sólo es un pasatiempo, a mi esposa le encantaban estos paisajes ¿sabe?- respondió Héctor terminando de dibujar la montaña que se podía ver a lo lejos. Después éste afirmó: “Por el acento y las facciones de su cara diría que es oriental”
-Hai, de la Tierra del Sol Naciente, Okinawa para ser exacto- dijo el oriental.
- Buen lugar para nacer, he estado ahí varias veces; por cierto mis modales son pésimos mi nombre es Héctor Azagra, escritor- dijo Héctor dejando el cuadernillo de dibujo y dando la mano a su acompañante.
-Morihei Funaki, hace mucho que no tengo trabajo, pero jamás había conocido a un escritor- respondió Morihei a Héctor dejando su arma y dándole la mano a Héctor. -¿Y usted señor es?...- preguntó Morihei dirigiéndose a Ricardo queriéndolo incluir en la conversación.
-Ricardo Valenciano- respondió Ricardo viendo hacia la ventana pensativo.
-¿No es un gran hablador verdad señor?- preguntó Morihei al pensativo
- No me malentienda, es sólo que el futuro encuentro me mantiene ocupado y no quiero pensar en nada más- respondió Ricardo con la vista aún enfocada a la ventana.-Además Héctor es una buena persona y muy culto tiene a un buen compañero de conversación., tal vez puede hablar con él del diario que tiene en posesión- dijo Ricardo pretendiendo no responder a un comentario más y con la vista fija en la ventana.
Morihei preguntó a Héctor por el diario que había mencionado Ricardo, era el mismo diario que había leído, sobre el chico que tenía una novia en Europa, su conversación fue amena y logró distraerlos durante el viaje.
La nave aterrizó sin problemas, aún había que recorrer camino a pie debido a que sino lo hacían revelarían su posición. Vincent se notaba como siempre silencioso, ni una palabra salía de él y tan sólo acercársele podría ser atemorizante. Nadie sabía su pasado y, en ese momento, era mejor no saberlo. Chantal aprovechaba la tecnología que le permitía escuchar su música favorita salida de la parte inferior de su rifle de asalto. Ricardo seguía silencioso, se le notaba preocupado, tal vez era la dificultad de reaccionar en ese momento, tal vez era el trauma de enfrentar a un demonio poderoso por primera vez, tal vez no era nada. Héctor y Morihei seguían hablando, hasta que a Héctor se le ocurrió decir: Por cierto jamás pregunté si habías sufrido de los primeros ataques de los demonios...
Morihei suspiró y por un momento no respondió a la pregunta.
Héctor intervino en ese momento diciendo: “Perdón, creo que fui demasiado informal”
Morihei lo miró y dijo: “No, está bien es sólo que es un poco difícil recordar aquello, cuando hablaban de este acontecimiento en las noticias pensé que tan sólo era una broma del canal o algo así pues ahora cualquiera puede hacer efectos especiales, sin embargo días después se acercaban a Okinawa. En ese entonces ya no era broma, los vi con mis propios ojos; reían y se burlaban de todos nosotros. No comprendía su lenguaje pues hablaban en un dialecto muy extraño, pocos fuimos los que sobrevivimos y escuchábamos como en tan sólo días aprendieron nuestro lenguaje con tal sólo escuchar a los prisioneros; creo que sólo de eso les servían pues los eliminaron inmediatamente después de amaestrar nuestra lengua en realidad no sé de que les sirvió esto último pero sé que tuvo alguna utilidad para tomar el mundo tan rápidamente...”
-Avisar que todo estaba bajo control- interrumpió Héctor
-¿Perdón?- dijo Morihei
-Sí, en ese entonces la única vía de acceso era una isla, tu natal Japón así las demás defensas bajarían la guardia un poco ya que era bien sabido que los demonios no hablaban en tu idioma y que desconocían la tecnología humana- dijo Héctor
-Tal vez tengas razón, el punto es que lo aprendieron, después fue fácil tomar la isla, no había ninguna resistencia en ella, terminaron con Okinawa, Tokio, Nagasaki, mi nación estaba en ruinas, estaba desesperado seguía pensando que una esperanza llegaría, todo fue tan rápido y a la vez tan lento...fue lo peor que habíamos sufrido desde la bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, no te desearía una vivencia de ese tipo, ni a ti ni a mis enemigos- dijo Morihei, en su cara se veía la angustia y la desesperación que los recuerdos le hacían sufrir.
-Sí, lo sé es duro, pero no te preocupes lo lograremos, será difícil pero llegaremos al fondo de todo esto- dijo Héctor y continuó: “Aunque de cualquier manera, ¿cómo saliste de ahí?”
-Suerte supongo, los demonios tenían vigiladas todas las playas pero logramos burlarlos en una pequeña embarcación, era eso o quedarnos ahí y morir de todos modos, así que optamos por vivir y recogimos toda la comida que pudimos y nos embarcamos hacía el este, hacía América y creo que fue una decisión acertada pues aquí estoy vivo aunque no sé por cuanto tiempo- respondió Morihei siguiendo el camino hacía donde los guiaban Vincent y Chantal.
Lo que ahora escuchas
La canción Guadalajara conmemorando el onceavo campeonato de las Chivas del Guadalajara. ¡Arriba las Chivas!
¡No llores Televisa, que hay Chivas para rato!

El Club Deportivo Guadalajara se coronó campeón del fútbol mexicano. En un buen partido contra el Toluca. El Toluca empezó bien y se notó con el gol que hizo que el partido se tornará interesante. Terminó el primer tiempo y después la fiesta; un cabezazo del "Maza" Rodríguez le dio vida a Chivas y después una genialidad del "Bofo" Bautista el campeonato al minuto 69. No queda más que decir se coronó el mejor pasando por Veracruz, Cruz Azul, América y Toluca. Así que no llores Televisa y no nos hagas la barba a los aficionados chivas que ustedes no están felices por allá. No nos feliciten no necesitamos de sus halagos falsos. Además acuerdense que ustedes inventaron la rivalidad con el Club Guadalajara cuando era el Campeonísimo y el América estaba en un gran hoyo. El señor Azcarraga habló por su equipo diciendo que si Chivas era el bueno, ellos iban a ser los malos de la película. Y así lo ha sido desde entonces ustedes han sido los malos, bastante malos. Su postura se refleja en los comentarios de personas como Javier Alarcón que siempre ha estado en contra de Chivas y se supone que la narración debe ser objetiva. No se hagan pendejos y acepten que su "club estrella" vive a la sombra del club más ganador de México. El Club Guadalajara. Sé que mueren de envidia por eso ahí les dejo esa foto para que les de aún más diarrea. Y ¡Qué arriba las Chivas!
Lo que escuchas
Los jugadores de antaño recordamos está canción. Castlevania llegó para quedarse, esta canción es la primerita del primer juego. Jamás olvidaremos al primer cazavampiros Simon Belmont y su aventura en el castillo de Drácula. Sin duda una de mis sagas favoritas. ¿Y qué mejor canción para empezar a poner música en este blog?. Quedense recordaremos otras canciones después.
Rodrigo.
Rodrigo.
9.12.06
Tenía que ser del América
Hace tiempo que vi esto en transmisión en vivo. Recuerdo cuando Kalusha recorrió solo el campo de juego en un Cruz Azul-América y falló el estúpido. ¡Claro! tenía que ser de América...Si no lo han visto disfrutenlo, si ya lo vieron revivanlo.
5.12.06
Happy Together...
Esto si es un comercial. El primer Smash Bros. el que lo comenzó todo. Aún lo recuerdo y sigo riendo igual que hace algunos ayeres. Disfrutenlo.
The Bull Lands
Otro blog que tenía que hacer del conocimiento de todos los que leen esto. También escribe algo así que si se hartan o no les gusta lo que escribo aquí encontrarán otra opción para el ocio. Es de mi otro bro el Iker. http://iksa-the-game.blogspot.com. Disfrutenlo.
Rodrigo.
2.12.06
Capítulo 6: Realidad
Bitácora de Andrew Johnson. 10:30 am. 21 de noviembre del año 2480. Todo ha acabado, no hay esperanza de seguir y salir victoriosos, hemos sido dominados, superados y devastados en todos los aspectos por los demonios. Nuestra base...derrotada, apenas y logra sostenerse por sí misma, aunque tambalea. No hay nada, se respira la muerte; los medicamentos se han agotado y cada vez hay más demanda de ellos, quisiera tenerlos, al menos calmaría en algo el sufrimiento de mis compañeros; muchos han muerto por su falta. Culpo a nuestros cuerpos hechos de proteínas, curan muy lento y los demonios no esperan.
Los alimentos se han acabado, simplemente no hay; nos alimentamos de ratas...es triste decirlo pero utilizamos de carnada la carne putrefacta de quienes han muerto para atraparlas y poder tener algo que comer. Quien iba a pensar que un animal tan repugnante se convertitía en la base de nuestra alimentación, al menos aún no enloquezemos, no quiero pensar que podríamos comernos unos a otros.
Los padres aún rezan a Dios, a la vírgen, a los santos, a quien sea necesario. Es curioso como un padre católico, un siervo protestante, un musulmán y un rabino han dejado atrás sus diferencias y se juntan con otros creyentes a orar, por una esperanza, por un rayo de luz que caiga sobre nosotros de nuevo. Un milagro. Tengo mis dudas acerca de Dios o un ser superior y si existe, tal vez ya ha dejado de escucharnos, ¿por qué nos ha pasado esto? ¿en verdad hemos sido tan malos y desobedientes?
A veces pienso que en verdad es un niño jugando con una colonia de hormigas, tal vez se hartó de jugar con nosotros y se fue...tal vez para siempre y nos abandonó en manos de los demonios.
En todo caso, ahora me enfocó más en la ciencia, creo más en ella, tal vez porque es algo tangible y que puedo ver como va evolucionandode cualquier forma nadie puede negar que poco a poco se ha convertido en la nueva religión de la humanidad, todos están atentos a ella y su vida se rige por ella, ya nadie concibe un mundo sin teléfono o sin televisor. Mientras más avanzaba más dudabamos la existencia de Dios. ¿Quién pensaría que ahora es a Él a quien nos dirigimos para que intervenga en esta guerra? Creo que aún necesitamos de nuestra fe, al fin y al cabo es lo que muere al final y lo que nos ha mantenido aquí por tanto tiempo, al borde del exterminio, a no ver de nuevo la luz del sol, a olvidar que existímos y a desaparecer para siempre; tan sólo pensarlo me da escalofríos. Pero es la verdad, soy lo último que queda del escuadrón Omega 4 de las fuerzas especiales de la armada. He visto a todos y cada uno de mis compañeros morir en el campo de batalla. ¿Mi esperanza? Volver a ver a mi esposa, a mis dos hijas...Siempre las llevo conmigo en mi corazón. Tal vez es lo que me mantiene vivo...mi motivo para vivir, tal vez sólo tengo suerte. Sea cual fuere la causa, no me daré por vencido jamás; al menos no en este momento pues aunque es improbable que sigan vivas, tengo fe en encontrarlas vivas. Es por eso que he decidido atravesar estos tormentos, es por eso que sigo vivo, porque la esperanza es lo único que permanece pues lo demás ha dejado de existir.
Tal vez cuando todo esto pase terminaré en un manicomio contándole a un doctor o a quien sea lo que he pasado en este momento, viendo siempre los ojos de mis enemigos, los ojos de los enemigos de mi esposa y de mis hijas, los ojos de los enemigos de la humanidad, los ojos que nos han hecho sufrir estas catástrofes. Los ojos de un demonio.
Los alimentos se han acabado, simplemente no hay; nos alimentamos de ratas...es triste decirlo pero utilizamos de carnada la carne putrefacta de quienes han muerto para atraparlas y poder tener algo que comer. Quien iba a pensar que un animal tan repugnante se convertitía en la base de nuestra alimentación, al menos aún no enloquezemos, no quiero pensar que podríamos comernos unos a otros.
Los padres aún rezan a Dios, a la vírgen, a los santos, a quien sea necesario. Es curioso como un padre católico, un siervo protestante, un musulmán y un rabino han dejado atrás sus diferencias y se juntan con otros creyentes a orar, por una esperanza, por un rayo de luz que caiga sobre nosotros de nuevo. Un milagro. Tengo mis dudas acerca de Dios o un ser superior y si existe, tal vez ya ha dejado de escucharnos, ¿por qué nos ha pasado esto? ¿en verdad hemos sido tan malos y desobedientes?
A veces pienso que en verdad es un niño jugando con una colonia de hormigas, tal vez se hartó de jugar con nosotros y se fue...tal vez para siempre y nos abandonó en manos de los demonios.
En todo caso, ahora me enfocó más en la ciencia, creo más en ella, tal vez porque es algo tangible y que puedo ver como va evolucionandode cualquier forma nadie puede negar que poco a poco se ha convertido en la nueva religión de la humanidad, todos están atentos a ella y su vida se rige por ella, ya nadie concibe un mundo sin teléfono o sin televisor. Mientras más avanzaba más dudabamos la existencia de Dios. ¿Quién pensaría que ahora es a Él a quien nos dirigimos para que intervenga en esta guerra? Creo que aún necesitamos de nuestra fe, al fin y al cabo es lo que muere al final y lo que nos ha mantenido aquí por tanto tiempo, al borde del exterminio, a no ver de nuevo la luz del sol, a olvidar que existímos y a desaparecer para siempre; tan sólo pensarlo me da escalofríos. Pero es la verdad, soy lo último que queda del escuadrón Omega 4 de las fuerzas especiales de la armada. He visto a todos y cada uno de mis compañeros morir en el campo de batalla. ¿Mi esperanza? Volver a ver a mi esposa, a mis dos hijas...Siempre las llevo conmigo en mi corazón. Tal vez es lo que me mantiene vivo...mi motivo para vivir, tal vez sólo tengo suerte. Sea cual fuere la causa, no me daré por vencido jamás; al menos no en este momento pues aunque es improbable que sigan vivas, tengo fe en encontrarlas vivas. Es por eso que he decidido atravesar estos tormentos, es por eso que sigo vivo, porque la esperanza es lo único que permanece pues lo demás ha dejado de existir.
Tal vez cuando todo esto pase terminaré en un manicomio contándole a un doctor o a quien sea lo que he pasado en este momento, viendo siempre los ojos de mis enemigos, los ojos de los enemigos de mi esposa y de mis hijas, los ojos de los enemigos de la humanidad, los ojos que nos han hecho sufrir estas catástrofes. Los ojos de un demonio.
27.11.06
El blog de mi hermano...
Visiten el blog de mi hermano Roberto Zaragoza, La Cueva del Lobo, tiene cosas interesantes. Y una novela donde apareceré en una pronta entrega yo (El ego es grande jajaja). Esto es mera publicidad.
http://zagra-matatrolls.blogspot.com
http://zagra-matatrolls.blogspot.com
Rodrigo.
Te regalé la luna
Un poema que escribí hace poco, en realidad no sé porque los pongo aquí...jajaja nadie los lee. Supongo que es por eso.
Te regalé la luna amor
Y tu me regresaste dolor
Te regalé la luna amor
Nada de lo que dijiste se cumplió
Te regalé la luna amor
Con cada pieza de mi corazón
Te regalé la luna amor
Y uno que otro verso apasionado
Te regalé la luna amor
Con la pieza más infinita de mi alma
Te regalé la luna amor
Y la desdeñazte y desechaste
Te regalé la luna amor
No hace mucho tiempo que lo hice
Te regalé la luna amor
Una lágrima de miedo y otra de amor
Te regalé la luna amor
Extraño tu pasión
Te regalé la luna amor
Esa que algún día brilló
Te regalé la luna amor
Más la desaprovechaste y desperdiaste
Te regalé la luna amor
En una noche hermosa de pasión
Te regalé la luna amor
En cada caricia, en cada beso
Te regalé la luna amor
Me rompiste y sacudiste
Te regalé la luna amor
No encuentro consuelo en mi dolor
Te regalé la luna amor
En una ilusión
Te regalé la luna amor
No hay odio en mi interior
Te regalé la luna amor
Sólo existe este dolor
Te regalé la luna amor
Y tú siempre añoraste más
Te regalé la luna amor
Y mi ente desapareció
Te regalé la luna amor
Ya no existe más este dolor
Te regalé la luna amor
Más mi vida nunca terminó
Y tu me regresaste dolor
Te regalé la luna amor
Nada de lo que dijiste se cumplió
Te regalé la luna amor
Con cada pieza de mi corazón
Te regalé la luna amor
Y uno que otro verso apasionado
Te regalé la luna amor
Con la pieza más infinita de mi alma
Te regalé la luna amor
Y la desdeñazte y desechaste
Te regalé la luna amor
No hace mucho tiempo que lo hice
Te regalé la luna amor
Una lágrima de miedo y otra de amor
Te regalé la luna amor
Extraño tu pasión
Te regalé la luna amor
Esa que algún día brilló
Te regalé la luna amor
Más la desaprovechaste y desperdiaste
Te regalé la luna amor
En una noche hermosa de pasión
Te regalé la luna amor
En cada caricia, en cada beso
Te regalé la luna amor
Me rompiste y sacudiste
Te regalé la luna amor
No encuentro consuelo en mi dolor
Te regalé la luna amor
En una ilusión
Te regalé la luna amor
No hay odio en mi interior
Te regalé la luna amor
Sólo existe este dolor
Te regalé la luna amor
Y tú siempre añoraste más
Te regalé la luna amor
Y mi ente desapareció
Te regalé la luna amor
Ya no existe más este dolor
Te regalé la luna amor
Más mi vida nunca terminó
15.11.06
Capítulo 5: Ophiel
Yo soy Ophiel, uno de los seis guardianes del infierno, he existido desde el Principio de los Tiempos aquel que fue condenado por el Máximo Creador a ser expulsado del paraíso debido a mi arrogancia. Uno de los más excepcionales demonios que existen, he aterrorizado a la humanidad desde que ganamos control sobre el mundo humano en el cual ahora podemos actuar libremente y atormentar a sus sociedades y sus libertades. Como uno de los seis guardianes, comando ejércitos infernales llenos de almas condenadas y demonios inferiores.
Mis memorias son bastas y mi rencor hacía el Creador se ha ido incrementando con las eras. Jamás olvidaré aquél momento en el que mis hermanos y yo fuimos condenados al horrible lugar que hemos llamado hogar desde entonces, el infierno.
Desde ese entonces sólo añoramos venganza contra el Creador, hemos querido aplastarlo y destruírlo para siempre. Nuestro plan ahora tiene forma pues hemos encontrado la forma de inmiscuirnos en el mundo de su especie predilecta, a la que había creado a su imagen y semejanza y había dado alma, los seres humanos que políticamente había resuelto sus diferencias y en ese momento estaba en paz, era el año del 2466, la Unión de Naciones había triunfado y por fin las guerras habían parecido acabarse. Sin embargo, la anarquía y el comportamiento hedonista de sus habitantes los condenó. Para mi Señor fue muy fácil tentar los corazones de los humanos con falsas verdades e ideas de poder. Haciendo que el Creador ya no tuviera control sobre su creación predilecta y dándonos acceso al mundo de los humanos, aunque sin poderes sobrenaturales y por un tiempo limitado. Sin embargo, este tiempo lo utilizamos para tentar las pasiones y deseos de los líderes humanos prometiéndoles lo único que anhelaban más, poder. Desde luego que está promesa sólo fue cumplida a algunos de éstos, los que de verdad merecían tener los poderes que nosotros les podíamos otorgar. Algunos se han convertido en generales de nuestro ejército. Los demás fueron eliminados ya que tarde o temprano morirían y debido a que sus almas fueron tentadas por mi Señor y se volverían en peones de nuestro ejército al ya no tener uso en el mundo terrenal.
A los seis protectores de las puertas del infierno se nos envío a tentar a los líderes religiosos, lo cual fue demasiado fácil en la sociedad anarquica de los humanos. Sólo deseaban poder y se los dimos. Esto ayudó a que la influencia del Creador sobre los humanos fuera casi nula y nos dio acceso total a su mundo. Ellos nos ayudaron a poder establecer un portal entre el infierno y el planeta Tierra, ingenuos. El mundo era un caos para el año 2467, la humanidad se sucumbía ante nosotros, parecía que en poco tiempo los humanos pasarían a extinguirse, pero no contábamos con su astucia y sus estúpidas invenciones, los rebeldes, que luchaban más por sí mismos que por el Creador, crearon un arma capaz de dañarnos y abstenernos de nuestra inmortalidad. No sé como es que funcione y en realidad no me interesa pero lo más importante será exterminarlos ahora que son pocos, pues de lo contrario puede ocurrir una catástrofe para nosotros si sus avances tecnológicos siguen incrementandose. El único riesgo es que su mundo y el nuestro se unen por el portal que lleva a las puertas del infierno que son resguardadas por mis cinco hermanos y yo. Sólo destruyéndonos podrán abrirlas, dudo mucho que lo logren; pero las leyes del infierno son claras: “quien destruya a un guardián se convertirá en el nuevo guardián y sólo a un demonio creado en el mismo infierno, a un alma tentada por el mal y a un guardián se les permite cruzar las puertas del infierno” .
Mis memorias son bastas y mi rencor hacía el Creador se ha ido incrementando con las eras. Jamás olvidaré aquél momento en el que mis hermanos y yo fuimos condenados al horrible lugar que hemos llamado hogar desde entonces, el infierno.
Desde ese entonces sólo añoramos venganza contra el Creador, hemos querido aplastarlo y destruírlo para siempre. Nuestro plan ahora tiene forma pues hemos encontrado la forma de inmiscuirnos en el mundo de su especie predilecta, a la que había creado a su imagen y semejanza y había dado alma, los seres humanos que políticamente había resuelto sus diferencias y en ese momento estaba en paz, era el año del 2466, la Unión de Naciones había triunfado y por fin las guerras habían parecido acabarse. Sin embargo, la anarquía y el comportamiento hedonista de sus habitantes los condenó. Para mi Señor fue muy fácil tentar los corazones de los humanos con falsas verdades e ideas de poder. Haciendo que el Creador ya no tuviera control sobre su creación predilecta y dándonos acceso al mundo de los humanos, aunque sin poderes sobrenaturales y por un tiempo limitado. Sin embargo, este tiempo lo utilizamos para tentar las pasiones y deseos de los líderes humanos prometiéndoles lo único que anhelaban más, poder. Desde luego que está promesa sólo fue cumplida a algunos de éstos, los que de verdad merecían tener los poderes que nosotros les podíamos otorgar. Algunos se han convertido en generales de nuestro ejército. Los demás fueron eliminados ya que tarde o temprano morirían y debido a que sus almas fueron tentadas por mi Señor y se volverían en peones de nuestro ejército al ya no tener uso en el mundo terrenal.
A los seis protectores de las puertas del infierno se nos envío a tentar a los líderes religiosos, lo cual fue demasiado fácil en la sociedad anarquica de los humanos. Sólo deseaban poder y se los dimos. Esto ayudó a que la influencia del Creador sobre los humanos fuera casi nula y nos dio acceso total a su mundo. Ellos nos ayudaron a poder establecer un portal entre el infierno y el planeta Tierra, ingenuos. El mundo era un caos para el año 2467, la humanidad se sucumbía ante nosotros, parecía que en poco tiempo los humanos pasarían a extinguirse, pero no contábamos con su astucia y sus estúpidas invenciones, los rebeldes, que luchaban más por sí mismos que por el Creador, crearon un arma capaz de dañarnos y abstenernos de nuestra inmortalidad. No sé como es que funcione y en realidad no me interesa pero lo más importante será exterminarlos ahora que son pocos, pues de lo contrario puede ocurrir una catástrofe para nosotros si sus avances tecnológicos siguen incrementandose. El único riesgo es que su mundo y el nuestro se unen por el portal que lleva a las puertas del infierno que son resguardadas por mis cinco hermanos y yo. Sólo destruyéndonos podrán abrirlas, dudo mucho que lo logren; pero las leyes del infierno son claras: “quien destruya a un guardián se convertirá en el nuevo guardián y sólo a un demonio creado en el mismo infierno, a un alma tentada por el mal y a un guardián se les permite cruzar las puertas del infierno” .
9.11.06
Odio a los amantes
Es un poema que escribí recientemente en un momento de melancolía...espero les guste
Odio a los amantes
Con sus besos y caricias
Con sus melancolías
Y delicías escondidas
Odio a los amantes
Pues en ellos veo algo que ya no poseo
En sus quereres, en su tristeza
En su alegría
Odio a los amantes
Pues ya no soy como ellos
Ya no los comprendo
Ya no los tolero
Odio aún al más frío amante
Porque tienen todo lo que necesito
Un beso y un abrazo
Una sonrisa y aquel gestillo
Que me miraba y me guardaba
Incluso en los días más tristes
Que me aguardaba y cuidaba
En los días hostiles
Odio incluso a mis propios padres
Poseedores del apoyo y la dulzura
Que sólo un amor asegura
Mi recuerdo diario
Mi recuerdo amargo
De lo que tuve y ya no tengo
De lo que tuve y aún deseo
Odio a los amantes
Pues sino existieran ellos
Yo dejaría de decir te quiero.
Con sus besos y caricias
Con sus melancolías
Y delicías escondidas
Odio a los amantes
Pues en ellos veo algo que ya no poseo
En sus quereres, en su tristeza
En su alegría
Odio a los amantes
Pues ya no soy como ellos
Ya no los comprendo
Ya no los tolero
Odio aún al más frío amante
Porque tienen todo lo que necesito
Un beso y un abrazo
Una sonrisa y aquel gestillo
Que me miraba y me guardaba
Incluso en los días más tristes
Que me aguardaba y cuidaba
En los días hostiles
Odio incluso a mis propios padres
Poseedores del apoyo y la dulzura
Que sólo un amor asegura
Mi recuerdo diario
Mi recuerdo amargo
De lo que tuve y ya no tengo
De lo que tuve y aún deseo
Odio a los amantes
Pues sino existieran ellos
Yo dejaría de decir te quiero.
Capítulo 4: Preparándose para la misión
-Héctor debo confesar algo, pues sino lo hago me sentiré bastante mal- Ricardo sollozó, soltó una lágrima y continuó.
-Jamás había amado a nadie tanto como amé a Andrea, era mi único tesoro y ni siquiera tuve la oportunidad de decirle adiós...todo fue tan repentino, sin ella mi vida no tiene sentido, es como querer que me sontenga sin extremidades me sentí inútil cuando la vi morir...simplemente no podía hacer nada, la guerra no es para mí pero si esta es la manera en la que encontraré a Ophiel, sí ese era su nombre aquel que mató a mi Andrea. Lo encontraré y me vengaré, es mi último deseo en vida.-
Héctor se quedó mudo por unos segundos, estaba confundido. Era uno de aquellos momentos en que alguien se confesaba con él. Por fin respondió: “No te preocupes tal vez hallemos al demonio que terminó con tu esposa ya lo verás lo encontraremos y eliminaremos. Así sea en las puertas del mismo infierno.”
-Eso espero- replicó Ricardo inmediatamente.
Interrumpiendo la plática se escuchó un portazo, era una mujer desconocida para Héctor y Ricardo. Era Chantal, desesperadamente requirió su ayuda: “Hey, ustedes dos los necesitamos para la siguiente misión, alistense saldremos en 20 minutos”.
Ricardo y Héctor se vieron obligados a posponer su plática y a prepararse para la batalla. Al contrario de Héctor, Ricardo nunca había entrado en combate.
-Sabes, soy virgen en este aspecto de la guerra, sólo he tenido el poco entrenamiento que recibí al iniciar- dijo Ricardo al preparar las municiones de su pistola de mano.
-Ja, puedo notarlo en el tiempo que te tardas en recargar tu arma, además en el campo de batalla el entrenamiento no sirve para nada, todo es cuestión de suerte y destino no sabes que te tocará, pero eso sí puedes garantizar tu muerte al ir en primera fila, dicen que es heroico; yo digo que es estúpido, sin embargo no puedo dejar de admirar al escuadrón voluntario que toma el trabajo- replicó Héctor terminando de preparar su equipo.
Los dos colgaron su equipo en sus espaldas y se prepararon para salir y encontrar a Chantal y a Vincent.
Después de caminar un rato visualizaron a los dos miembros de élite y a otro cabo como ellos esperándolos para partir.
¡Cabo Héctor Azagra reportándose señor!, ¡Cabo Ricardo Valenciano reportándose señor!-exclamaron al arrivar al lugar en el que se encontraban Vincent y Chantal.
-Muy bien creo que somos todos, es hora de salir a cumplir la misión de hoy, sé que no están familiarizados con ella pero hemos sido asignados a acabar con un demonio que actualmente se encuentra en el sector siete de nombre Ophiel, es uno de los seis demonios protectores del infierno, no será nada fácil pero debemos completar la misión si queremos darle un halo de esperanza a la humanidad y no contamos más que con la tecnología y nuestras manos para hacerlo, la general Chantal les explicará como lo haremos en el camino pues no hay mucho tiempo, los demonios son muy rápidos y si dejamos que avance su ataque destruirá más pueblos así que vamos- explicó Vincent a los cabos mientras daba la vuelta para dirigirse al vehículo, fue interrumpido por Ricardo.
-Con todo el respeto señor, Ophiel es un demonio muy fuerte no creo que tan sólo cinco hombres podamos con él, destruyó mi hogar y asesinó fríamente a mi amada y a todos los que vivían ahí, le guardó demasiado rencor pero simplemente...- Ricardo no pudo terminar de hablar debido a que Delacroix lo interrumpió diciendo: “Entonces ya tienes un motivo para querer asesinarlo y no morir en el intento, además no te gustaría quitarle a nuestros otros frentes hombres que ya de por sí son pocos, además sólo es un uno y nosotros cinco, estaremos bien”.
Ricardo calló y quedó con un rostro que mostraba angustía y a la vez enojo, resultado de la pronta confrontación con Ophiel aquel demonio que tanto añoraba combatir y destruir de una vez por todas.
-Cabo, deja de pensar y vámonos- gritó Chantal a Ricardo que aún no salía de su meditación. Éste al escuchar sus palabras reaccionó y subió a la nave que los llevaría a su destino.
-Jamás había amado a nadie tanto como amé a Andrea, era mi único tesoro y ni siquiera tuve la oportunidad de decirle adiós...todo fue tan repentino, sin ella mi vida no tiene sentido, es como querer que me sontenga sin extremidades me sentí inútil cuando la vi morir...simplemente no podía hacer nada, la guerra no es para mí pero si esta es la manera en la que encontraré a Ophiel, sí ese era su nombre aquel que mató a mi Andrea. Lo encontraré y me vengaré, es mi último deseo en vida.-
Héctor se quedó mudo por unos segundos, estaba confundido. Era uno de aquellos momentos en que alguien se confesaba con él. Por fin respondió: “No te preocupes tal vez hallemos al demonio que terminó con tu esposa ya lo verás lo encontraremos y eliminaremos. Así sea en las puertas del mismo infierno.”
-Eso espero- replicó Ricardo inmediatamente.
Interrumpiendo la plática se escuchó un portazo, era una mujer desconocida para Héctor y Ricardo. Era Chantal, desesperadamente requirió su ayuda: “Hey, ustedes dos los necesitamos para la siguiente misión, alistense saldremos en 20 minutos”.
Ricardo y Héctor se vieron obligados a posponer su plática y a prepararse para la batalla. Al contrario de Héctor, Ricardo nunca había entrado en combate.
-Sabes, soy virgen en este aspecto de la guerra, sólo he tenido el poco entrenamiento que recibí al iniciar- dijo Ricardo al preparar las municiones de su pistola de mano.
-Ja, puedo notarlo en el tiempo que te tardas en recargar tu arma, además en el campo de batalla el entrenamiento no sirve para nada, todo es cuestión de suerte y destino no sabes que te tocará, pero eso sí puedes garantizar tu muerte al ir en primera fila, dicen que es heroico; yo digo que es estúpido, sin embargo no puedo dejar de admirar al escuadrón voluntario que toma el trabajo- replicó Héctor terminando de preparar su equipo.
Los dos colgaron su equipo en sus espaldas y se prepararon para salir y encontrar a Chantal y a Vincent.
Después de caminar un rato visualizaron a los dos miembros de élite y a otro cabo como ellos esperándolos para partir.
¡Cabo Héctor Azagra reportándose señor!, ¡Cabo Ricardo Valenciano reportándose señor!-exclamaron al arrivar al lugar en el que se encontraban Vincent y Chantal.
-Muy bien creo que somos todos, es hora de salir a cumplir la misión de hoy, sé que no están familiarizados con ella pero hemos sido asignados a acabar con un demonio que actualmente se encuentra en el sector siete de nombre Ophiel, es uno de los seis demonios protectores del infierno, no será nada fácil pero debemos completar la misión si queremos darle un halo de esperanza a la humanidad y no contamos más que con la tecnología y nuestras manos para hacerlo, la general Chantal les explicará como lo haremos en el camino pues no hay mucho tiempo, los demonios son muy rápidos y si dejamos que avance su ataque destruirá más pueblos así que vamos- explicó Vincent a los cabos mientras daba la vuelta para dirigirse al vehículo, fue interrumpido por Ricardo.
-Con todo el respeto señor, Ophiel es un demonio muy fuerte no creo que tan sólo cinco hombres podamos con él, destruyó mi hogar y asesinó fríamente a mi amada y a todos los que vivían ahí, le guardó demasiado rencor pero simplemente...- Ricardo no pudo terminar de hablar debido a que Delacroix lo interrumpió diciendo: “Entonces ya tienes un motivo para querer asesinarlo y no morir en el intento, además no te gustaría quitarle a nuestros otros frentes hombres que ya de por sí son pocos, además sólo es un uno y nosotros cinco, estaremos bien”.
Ricardo calló y quedó con un rostro que mostraba angustía y a la vez enojo, resultado de la pronta confrontación con Ophiel aquel demonio que tanto añoraba combatir y destruir de una vez por todas.
-Cabo, deja de pensar y vámonos- gritó Chantal a Ricardo que aún no salía de su meditación. Éste al escuchar sus palabras reaccionó y subió a la nave que los llevaría a su destino.
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